Qué nerviosilla e inquieta estabas hoy.
Buscabas mimos sin intentar llamar la atención.
Eres tan única... y yo no sé ni cómo consolarte.
Ya te lo dije: tienes mi amor, mi acoso... ¡Digo! mi apoyo... y mi comprensión.
Lamento tanto que tengas que pasar por esto de nuevo... que no puedo hacer otra cosa que escribírtelo en un blog que tal vez ni siquiera leas...
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